Felix Toledo, pintor valenciano, nació el 31 de agosto de 1965 y es gandiense a pesar de no haber nacido en esta tierra. Curiosamente una de las primeras personas en visitarlo en la maternidad fue la princesa Grace Kelly al nacer en Mónaco.

En esta preciosa ciudad nació Felix Toledo debido a que sus padres,  trabajadores de la clase media, estaban allí en este momento. De madre valenciana y de padre manchego nació este artista. Desde la infancia, Felix Toledo destacaba por ser buen dibujante. Siempre iba ataviado con papel y lápiz para poder rienda suelta a su imaginación. Sus inclinaciones hacia el arte siempre han estado claras y presentes en su vida cotidiana. A los 7 años, Felix Toledo y su familia deciden afincarse en Gandia (Valencia) por motivos  personales y profesionales.  Félix, tras unos años viviendo en dicha población valenciana, decide encontrar su camino fuera de Gandía al salirle  una oportunidad laboral en Ibiza. Así es como pasa 6 años de su vida en la isla, trabajando en el Teatro Pereira, alternando inviernos en Canarias y alguno en Punta del Este (Uruguay).Posteriormente también pasa cuatro años en Marbella.

Es en Ibiza donde principalmente encuentra su expansión vital y personal. Trabajando conoce el mundo de la noche en toda su amplitud y colorido. En Ibiza convive con artistas de diferentes países y con gente relacionada con el mundo de la moda. También Marbella deja huella impresa en su mente al respecto.

En 2006, Felix Toledo, artista valenciano, vuelve a su tierra, a Gandia. A partir de ese momento, comienza a dar rienda suelta a su talento y comienza su carrera artística profesional. Su estilo y pureza es la esencia de todas sus obras de arte. Es un pintor autodidacta que ha desarrollado su arte gracias a su pasión y dedicación.

Al principio de su dilata trayectoria profesional, Felix Toledo realizó diferentes obras pero todas ellas al óleo. Algunas de sus pinturas rozan el surrealismo de Dalí en quien se fija. Pero durante dicho tiempo no se acaba de identificar con ningún estilo y llega a su propio «yo» en el arte. Transcurridos unos años, Felix Toledo se cruzó con  la obra de  Roy Lichtenstein y fue cuando este pintor valenciano, sufrió la verdadera revolución mental, que le hace dar un giro radical a su obra. Por lo tanto, en ese momento, nace un nuevo artista.  Su actitud y su desarrollo profesional cambia totalmente. Todo tiene su proceso, se trata de evolucionar. Fue un cambio muy enriquecedor que le consagró como artista.

Definitivamente en el Pop Art encontró su sitio. Su sello de identidad radica en el colorido, en las figuras perfectamente delineadas y en la ausencia de pinceladas en el acabado. Sus obras quedan impregnadas de color, gama y tonalidad sin limitación. No solo se ciñe a utilizar colores primarios, lo que también revierte en su particularidad.

Felix Toledo es un apasionado del cine en blanco y negro, por ello una de sus inspiraciones son estas películas a las que puede dar color y modernidad. Su obra desprende sin lugar a duda una gran carga emotiva y una intensa sensualidad.  Logra así plasmar en el lienzo fotogramas de cine adaptándolos a su forma de crear y ver el arte. Abre así tu propio camino y distinción en el Pop Art.

Sentimientos de amor y deseo se entrelazan en sus creaciones. Este artista disfruta además con el gran formato. Tiene presente que sus obras son algo grandioso y que requiere mucho tiempo y especial esmero en su elaboración.

Es perfeccionista y exigente como él solo. Para este artista no existen barreras. Si se piensa, se hace.

El destino te lo va dictando.