Tan difícil es que no se noten las pinceladas de un cuadro como que una obra de arte sea perfecta. Sin embargo, Felix Toledo busca la perfección en cada uno de sus cuadros, consiguiendo que la obra sea limpia y con un tique muy personal.

Felix Toledo no concibe que sus cuadros no cumplan estos requisitos básicos ya que un artista perfeccionista no contempla otro resultado que no sea la excelencia. Su auto exigencia es extrema puesto que no desea ser un artista mediocre o como los demás, quiere destacar por su originalidad y profesionalidad.